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Según fuentes de Washington y de Buenos Aires, y pese a que oficialmente se niega que dichos asuntos estén incluidos en la agenda, el jefe del Pentágono tocará con las autoridades argentinas cuatro temas centrales:
Decir que el secretario de Defensa "presionará" para imponer estos objetivos, es, por lo menos una sutileza. Quien observe atentamente (y estadísticamente) los pasos y los resultantes reales del gobierno de Kirchner, podrá comprobar que se ajusta estrictamente, en lo económico, político y militar, al modelo de subordinación a EEUU que practicaron todos los presidentes que le precedieron. Los números económicos de cada gestión y las estadísticas están a la vista de quien quiera consultarlos. Para ser más claros: ni Kirchner ni ningún presidente latinoamericano gobierna: sólo administran y ejecutan "programas". Esto es, normas del FMI para toda América Latina, principios rectores sostenidos por el Departamento de Estado para toda la región, y políticas militares y de seguridad encuadradas dentro de las necesidades estratégicas del Pentágono y de sus empresas contratistas en la región. Vamos a dar un ejemplo concreto: Hugo Chávez, quien se proclama en las antípodas del gobierno de Uribe, adhiere fervorosamente a la "guerra contraterrorista" que tiene su matriz fundacional en el "modelo colombiano". Salvo la Cuba de Fidel, todos están en el mismo barco. Las administraciones políticas corruptas de Chávez, Kirchner, Lula (y ni hablar de los "neoliberales") cobran comisiones "en negro" por promover y legislar leyes o conceder licitaciones a favor de los bancos, trasnacionales y empresas armamentistas que están detrás de la "lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado". Un reciente informe de Amnistía Internacional demostró que la clase política latinoamericana es la más corrupta del mundo. Y cuando hablamos de empresas contratistas del Pentágono, estamos hablando de las armamentistas y de las empresas de seguridad privada que actúan dentro de la red latinoamericana de espionaje de la CIA y del Mossad. Detrás de la "red contraterrorista global" que se quiere implantar en Latinoamérica, subyace un supermillonario negocio de venta de equipos militares y de servicios de seguridad privada montados en la "guerra contraterrorista" que Washington trata de imponer en todo el continente.
De la misma manera que su antecesora, la "guerra antisubversiva", equipó y adiestró a los ejércitos militares dictatoriales latinoamericanos, hoy se repite el ciclo en un estadio superior y con regímenes "democráticos". Las nuevas hipótesis de conflicto "terrorista", a su vez, buscan complementar y dar sustento "doctrinario" a las legislaciones de mano dura y de criminalización de conflictos sociales que ya funcionan en muchos países de la región, caso de Argentina, el Estado con mayor cantidad de presos políticos de la región. Así como los preceptos doctrinarios de la "doctrina de seguridad nacional" identificaron al "subversivo" como el principal enemigo de la "libertad" y el "orden", la nueva doctrina sitúa al "terrorista" como la fuente del "caos" y la "violencia" que amenazan por igual a toda la región. Rumsfeld, cuya primera visita abarca Argentina, Brasil y Guatemala, viene a Latinoamérica a imponer la "guerra contraterrorista" , y a generar las condiciones para el nuevo negocio capitalista con el reequipamiento militar, armas, servicios, y nuevas tecnologías que requiere operativamente la "guerra contraterrorista". O sea que Washington repite esquemáticamente en su "patio trasero" lo que realiza en todo el planeta: crea hipótesis de conflicto, inventa "enemigos", y luego planifica acciones de conquista militar en nombre de los sagrados principios de la "libertad" y la "democracia". Esto es, en nombre de los negocios de las corporaciones del Complejo Militar Industrial y de los bancos y financieras de Wall Street, que siempre llegan detrás de los misiles y los tanques. En ese sentido, lo que quieren hacer la Casa Blanca y su "lobby de negocios" es exportar el "modelo colombiano" a toda América Latina bajo la excusa del combate contra las drogas, las mafias y el terrorismo. Detrás de eso llega la venta de aviones, lanchas patrulleras, helicópteros, radares, sistemas de alarmas, tecnología informática de última generación, equipamientos militares, armas, reacondicionamiento de aeropuertos, etc, etc.
La gran tajada del negocio, lo compone el "control de los espacios": aéreo, marítimo y terrestre, que Washington impone a los países incursos dentro de la "guerra contraterrorista". Mantener esos controles, implica para esos países realizar una inversión millonaria en medios e infraestructura operativa provistas por las contratistas del Pentágono. Asimismo, las normas de "seguridad y prevención" que deben observarse bajo las "amenazas terroristas", obligan a las empresas a aumentar la contratación de "ejércitos privados" controlados por la CIA, y cuyo centro de operaciones "lobbystas" se encuentra en las oficinas dirigenciales del Pentágono. No son pocos los especialistas en la Argentina que sitúan el escándalo con el tráfico de drogas en Ezeiza, con un proyecto de "radarización" de los aeropuertos impulsado por una empresa norteamericana, "casualmente" contratista del Pentágono. El objetivo de detonar mediáticamente el escándalo no habría sido otro que el de imponer el "plan de radarización" mediante la demostración de la "vulnerabilidad" de los aeropuertos argentinos al narcotráfico y a las mafias del crimen organizado. El diputado socialista Jorge Rivas ya presentó un pedido de informes para definir si existe una relación entre la visita de Rumsfeld y la puesta en marcha del Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial. Se dice que uno de los puntos que tratará Rumsfeld con el gobierno de Kirchner es si Argentina aceptará o no en lo inmediato modernizar tres radares 3D (capaces de detectar tres vectores: el objeto, la altura y la velocidad, y especiales para detectar vuelos ilegales) de la empresa norteamericana Northrop Grumman. Como se verá, los halcones y el lobby judío del Pentágono siempre combinan sus estrategias militares de "remodelación democrática de los mapas regionales" con jugosos negocios de las trasnacionales "amigas" nucleadas en el Complejo Militar industrial. En lo estrictamente estratégico-militar, el ministro de Defensa argentino, José Pampuro, un puntero político del dúo Kirchner-Duhalde famoso por sus lápsus y "metidas de pata" con la prensa, hizo unas declaraciones que pintan de cuerpo entero los verdaderos propósitos del viaje de Rumsfeld a la Argentina. Durante una reciente entrevista con el diario Clarín, Pampuro señaló que existía "presión" de EEUU para que las fuerzas armadas de la región se involucraran de manera directa en temas de seguridad. "Es un criterio que impulsan básicamente Canadá y los Estados Unidos", aclaró, refiriéndose al modelo de Guardias Nacionales de Panamá y Guatemala. Hay que aclarar que Pampuro (como la mayoría de sus colegas del continente) es un simple operador e intermediario de negocios entre el gobierno central y los lobbys de las empresas de defensa que hacen negocios en la Argentina.
Fuera de eso, es un incapaz
que debido a su ignorancia estratégica suele producir con sus declaraciones
periodísticas chisporroteos entre los "negocios" y las cuestiones políticas. Washington y Buenos Aires (el patrón y su empleado) informan oficialmente que el objetivo principal del viaje de Rumsfeld a la Argentina es la "relación bilateral" y el tratamiento de temas de seguridad que revisten "interés común" para la Argentina y EEUU. Esta es la versión que la prensa del sistema les vende a las mayorías "informadas" siempre atentas y espectantes a una nueva "aparición de Bin Laden" por sus monótonas vidas.
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