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06En04 (IAR-Noticias)
Néstor
Kirchner negó hoy que su Gobierno esté estudiando efectuar un pago adicional de
1.000 millones de pesos al Fondo Monetario Internacional (FMI) como
un gesto de "buena voluntad" para encauzar las estancadas negociaciones con el
organismo financiero.
"Vamos a cumplir nuestros
compromisos, pero la liquidez y el superávit que se obtiene con nuestro
crecimiento y que va más allá de nuestro compromiso, no será para pagar más
deuda externa, sino interna", dijo el presidente a la prensa.
"Tenemos posibilidad de
crecer más de lo esperado. Eso va a ser volcado (invertido) para reactivar
nuestra economía y generar trabajo, consolidar la inversión en temas
productivos, inversión pública, viviendas, caminos, rutas y tantas cosas que hay
que hacer y que estamos haciendo con capital genuino, porque no nos están
prestando un sólo peso, nos movemos con nuestros ingresos", agregó.
De esta manera el mandatario
descalificó la información aparecida en tapa del diario 'Clarín'
anunciando que el Gobierno analizaba realizar un pago adicional, teniendo
en cuenta el crecimiento "superior a lo pautado" que se espera para la
economía argentina durante 2004.
En el marco de una
estrategia conjunta también el jefe de gabinete, Alberto Fernández, negó que se
estudiara realizar un pago adicional: "No hay ningún tipo de acuerdo ni
conversación para modificar los pagos ya comprometidos en el Presupuesto
Nacional para este año". "Nos esforzaremos en cumplir lo comprometido y nuestros
acreedores tendrán que comprometerse a no ir por más", señaló el jefe de
ministros.
El anuncio del Gobierno
conmocionó al periodismo y al "mundo del poder" debido al prestigio
editorial y al peso político del medio que había difundido la información del
pago adicional previsto por el Gobierno.
El diario Clarín -después de
la desmentida oficial- tituló en su versión digital: "Ahora
el Gobierno dice que no habrá pagos adicionales por la deuda". Kirchner
aseguró que "no se va a pagar más deuda externa, sino
interna", completaba el diario en su bajada.
¿Quién filtró la información a
Clarín y qué de cierto hubo en la misma?
Un chequeo con nuestras
propias fuentes nos permitió reconstituir parte de la "ruta de la
información".
Marcelo Bonelli, el
autor de la nota, es un "viejo empleado" del ministerio de Economía conducido
por Roberto Lavagna.
Su vinculación estrecha con
los equipos y el ministro de turno en el Palacio de Hacienda, viene de la
la época del menemismo y de Domingo Cavallo.
La información que publicó
Bonelli en Clarín descolocó al Gobierno, no porque fuese mentira sino
porque se adelantó al cronograma y al "maquillaje" que tenía previsto
Kirchner para hacerla pública.
En la Casa Rosada, una vez
lanzada la "noticia" en el matutino, coincidieron en una misma apreciación:
"esto es una operación de prensa de Duhalde y de Lavagna".
Clarín trató de cubrirse las
espaldas y el "prestigio" asegurando que
"la noticia que ayer publicó
este diario se asentó en información obtenida en una muy alta fuente del
Gobierno. La oferta de un pago adicional se habría basado en el nuevo
cálculo que maneja el Ministerio de Economía sobre el Producto Bruto Interno (PBI)
para 2004 que es de 440.000 millones de pesos".
Nuestras fuentes son
coincidentes: lo publicado por Clarín es
la oferta que se llevó hace días el enviado del FMI en Buenos Aires, John
Thorton, para que sea tratada por el directorio del mismo.
Si el Gobierno está en lo
cierto, la información le fue "filtrada" a Clarín por el propio Roberto Lavagna
atendiendo a una estrategia compartida con el "ala dura" del organismo
que debió ceder posiciones con el acuerdo firmado el año pasado.
El ala "dura" del Fondo, encabezada por Anne Krueger, considera que
Argentina no cumplió con varios de los compromisos asumidos en el acuerdo
firmado el año pasado y también en el anterior, de enero de 2002.
De la misma manera evalúa que
el Gobierno de Kirchner no tiene intención firme de aplicar un aumento de
tarifas en los servicios públicos ni de profundizar en las "reformas"
programadas, todas con el "ajuste" como telón de fondo.
Eduardo Duhalde, a
través de Roberto Lavagna, mantiene una aceitada relación con Anne Krueger, con
quién estableció una especie de "amistad a la distancia" luego de las reuniones
oficiales que ambos mantuvieron en Davos en el verano del 2002.
Puede decirse que la
"operación de prensa" del diario Clarín, con Bonelli como intermediario,
está inscripta como un capítulo más de la guerra Kirchner-Duhalde,
constantemente desmentida por ambos en sus shows personales ante la prensa.
Ni Clarín ni Bonelli compraron
"pescado podrido", sólo hicieron su parte del negocio.
Simplemente quedaron
"descolocados" ante los reflejos defensivos de Kirchner y su entorno
quienes salieron a desmentir tajantemente la información después de evaluarla
durante toda la jornada de ayer.
En cuanto a Roberto Lavagna,
la "alta fuente" de Clarín, es el candidato alternativo de Duhalde a la
presidencia de la Nación en el 2007, en caso de que él mismo no pueda serlo.
Las reiteradas operaciones de
Lavagna contra Kirchner en Clarín obedecen a razones concretas: es el principal
lobbysta con que cuentan hoy las empresas privatizadas y los bancos
europeos en la Argentina.
Su guerra personal con
la actual administración obedece a razones concretas: Kirchner anuló el
aumento en las tarifas de los servicios públicos decidido durante el
gobierno de Duhalde; se niega a profundizar en la "reforma financiera"; tiene
planeada una "rescisión de contratos" con las privatizadas de acuerdo a pactos
con empresas americanas; y piensa en jubilarlo al ministro una vez que se cierren los
acuerdos con el FMI previstos para marzo de este año.
Por si fuera poco, Lavagna,
por esas cosas de la "coyuntura política", es el hombre de "confianza"
de Anne Krueger y de los halcones del FMI que quieren removerlo a Kirchner
antes de que cumpla su mandato.
Todo indica que, superado este
capítulo, la guerra continuará desarrollándose como hasta ahora: en las páginas
del diario Clarín.
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